Chile

Y no digan que no les avisamos con la suficiente antelación. El gran acuerdo constitucional de los partidos del régimen es un reflejo fiel de sus autores: podrido, fracasado, corrupto… y ridículo. No es que eso sea novedad, tampoco.

En el acto de develamiento de una estatua de Patricio Aylwin frente a La Moneda, los dirigentes del régimen hicieron una exhibición de sus miserias -intelectuales, políticas y morales- y presentaron ese espectáculo como un “acto republicano”.

Porque hay que ser muy penca para cerrar un trato con la derecha para nombrar al más corrupto de los fiscales como jefe del Ministerio Público y que esos mismos senadores, igual de ladrones y vendidos, te lo rechacen con el argumento de que el candidato es demasiado indecente.

Parece ser que no sólo la oportunidad hace al ladrón, como hemos escuchado cientos de veces de mano de la sabiduría popular. Puede ser también al revés. Todo tipo de corruptos se hacen de sus propias oportunidades.

Ante el Senado se presentó el megacorrupto, oscuro y mafioso fiscal José Morales, la figura escogida por el presidente Boric para oficiar de fiscal nacional por los próximos ocho años. Lo interrogaron por algunas de las investigaciones más conocidas que él saboteó, protegiendo a los encumbrados sospechosos. Su justificación: su propia incompetencia.

En respuesta a la arremetida represiva en su contra, nuevo miembros de la CAM, recluidos en las cárceles de Concepción y Valdivia, se declararon en huelga de hambre líquida.

Como resultado de una escalada represiva ordenada por el gobierno, en los últimos tres meses han sido detenidos nueve comuneros mapuche pertenecientes a la CAM. Así, se revela la forma en que la actual administración pretende enfrentar a cualquiera que se les interponga. Esta semana ha intensificado sus esfuerzos,

No le pongai color, relaja la vena, sácate la corbata, es viernes, no es ni tanta fruta, cómo tanto ata´o. Al ritmo del galeón español, su asado en la carretera, las buenas tallas con los pacos, los camioneros en paro han provocado una peculiar “descoordinación” con ciertos intereses empresariales. Tranquilos, una chelita y lo resolvemos.

En las últimas semanas ha rondado una preocupación en el gobierno: inexorablemente debe de subir el pasaje del transporte público . La pregunta es ¿cómo hacerlo sin que nadie reaccione? La última vez que se hizo fue en el 2019. Y todos saben lo que pasó entonces.

Hasta que se aburran de robar. Y, en eso, los camioneros, asistidos por los pacos, tienen aguante. Por eso sigue el famoso “paro” y, porque, una vez más, el gobierno les abre la puerta: los cuatro detenidos bajo la aparatosa “invocación” de la Ley de Seguridad del Estado quedaron libreta y con firma ¡cada dos meses!