Chile

“Mi nombre es Erwin, soy papá de Martina y Antonella. Las dos últimas niñas que hizo desaparecer el hogar Tupahue de Hualpén”. Es el relato de un padre que decidió hacer público su calvario. “Empecé una batalla. Sé que no voy a conseguir un triunfo de aquí a la vuelta de la esquina por eso me atreví a hacerlo público. Y al hacerlo me di cuenta que existen muchos casos más.”

Con cada aniversario del golpe del 11 de septiembre de 1973, se vuelve -una y otra vez- sobre su significado. Esa reiteración nos debería indicar que hay algo que no está resuelto en nuestra historia. Quizás recién hoy es posible vislumbrar un fin.

El 11 de septiembre de 1973, la burguesía chilena y el imperialismo estadounidense, junto con otros cómplices daban un golpe de Estado en Chile. Pese a que lo efectuaron las fuerzas armadas, estos como siempre solo fueron la herramienta usada para hacerlo, no fueron los protagonistas como creyeron. Frente a estos traidores, ese día desde el pueblo comenzó a florecer una serie de hombres y mujeres que pusieron la dignidad chilena en lo más alto, fueron los que se negaron a rendirse frente a los opresores.

Multitudinaria fue la marcha de este año para recordar los 48 años del golpe de Estado. Mayor a la convocatoria de otros años. Familiares de detenidos desaparecidos, de los presos políticos de antes y de hoy. Los ciclistas, los Diablos Rojos de Víctor Jara. Un saludo al memorial de Salvador Allende, la romería al Cementerio General. En Santiago y otras ciudades del país, recordando que nada está olvidado.

Como no pueden evitar que una y otra vez vuelvan al a plaza, juegan sucio. Hoy amedrentaron a un grupo de paramédicos que circundan la plaza para auxiliar a quien lo necesite, tiraron gas pimienta directo a la cara y sin motivo y echaron la caballería encima. ¡Flor de policías! Pero ahí seguimos.

Este viernes se comienza a exhibir “La Batalla de Chile”, el documental con el que el cineasta Patricio Guzmán registró la gesta del pueblo de Chile durante los días de la Unidad Popular hasta el golpe de Estado en septiembre de 1973.

Habrá sudado frío hoy la Dirección del Trabajo en el intento de mediación entre el sindicato de los trabajadores de Transbank y los representantes de la empresa. Esta llegó sin propuesta alguna para la mediación y los trabajadores le dijeron que “lamentablemente” tendrán que seguir con la huelga hasta el martes. Los esperarán con su siesta.

Hay quienes no quieren discutir la disolución total de las fuerzas armadas y policías. Prima en ellos la incredulidad. Piensan que sólo cabe reformarlas. La gente común y corriente, por el contrario sabe que se puede acabar con ellas y construir algo nuevo. Finalmente es el pueblo el encargado de crearlas.

Todavía hay quienes defienden a ultranza la dictadura. También hay quienes se agruparon en torno a los partidos del régimen y se vieron beneficiados. Cómplices ambos en sostener la impunidad. El crimen de Marta Ugarte es el recordatorio permanente ante el mundo de hasta dónde es capaz de llegar la reacción y las fuerzas armadas para conservar el régimen y sus privilegios.

En un tumulto terminó el intento del “nuevo centro” de la convención constitucional de extender -literalmente, por secretaría- el quórum de dos tercios en el reglamento de la convención. Ante la resistencia, sin embargo, cedió rápidamente.