Chile

La red de apoyo a familiares de presos políticos mapuche en huelga de hambre irrumpió en la intendencia de región del Biobío con el objetivo de funar a Daniela Dresdner, la delegada presidencial.

Ocupar, fortificar, parcelar, rematar, colonizar, asesinar y encarcelar: son los verbos que describen la relación entre el estado de Chile y el pueblo mapuche. Desde el nacimiento del primero se configuró un antagonismo irreconciliable entre las expresiones de un pueblo de raigambre comunitaria con el incipiente estado capitalista dependiente.

Esteban Henríquez, comunero mapuche que lleva ya 63 días en huelga de hambre, fue trasladado al Hospital Regional de Concepción. Gendarmería autorizó la medida luego de inspección de facultativos del Colegio Médico. Sobre las exigencias de la huelga de hambre -la revisión de los juicios amañados en contra de militantes de la CAM- en tanto, las autoridades mantienen absoluto silencio.

Primero se justificaron como pudieron. Después, confesaron antes de que los pillaron. Y ahora no hay nadie que no fuera invitado a las reuniones clandestinas entre el oficialismo y los grandes grupos económicos. Todos con todos. Tan bajo hemos caído; bueno, ellos.

El general director de Carabineros, Patricio Yáñez, intenta zafar de las investigaciones por su rol protagónico en la represión durante el levantamiento popular de 2019. La operación de salvataje del paco tiene a todos de cabeza: al gobierno, a la fiscalía y a la justicia.

En Concepción, reprimen manifestación en apoyo a los presos políticos de la Coordinadora Arauco Malleco en huelga de hambre.

¡Tan progre-liberal iban a ser ahora! El gobierno, a falta de una orientación política diferente a Piñera, prometía, al menos, un estilo más delicado o postgraduado. ¡Las pinzas! Luego de que de la alianza secreta son SQM saliera del clóset, ahora los pillan a todos, chanchitos, con las salmoneras, acaso los capitales más cochinos de Chile, después de las AFP. Pero con esas también se juntaron en secreto.

No son la subordinación a los negocios de Ponce Lerou ni el fracaso total de su orientación política, sino el sionismo y el antisemitismo, lo que desvive por estos días al Partido Comunista. ¿Qué hay detrás de todo eso?

El acuerdo entre el Estado y Soquimich para la producción de litio en el salar de Atacama es uno de los mayores escándalos desde el fin de la dictadura. Blanquea el robo del mineral efectuado en las décadas previas y vende a un precio “preferente” los recursos de la nación.

Cualquiera diría que el plebiscito no ocurrió. El negocio político, al menos, sigue como siempre, frenético, absurdo y enfermizo. El gran griterío insustancial, sin embargo, tiene un propósito definido: ocultar que la gran tarea del régimen es salvar a las isapres, a las AFP y, de algún modo, a las finanzas públicas. Si tan sólo dijeran la verdad.