Un atentado bajo la sombra de la guerra

La reacción de la prensa occidental al atentado en contra del premier eslovaco Robert Fico es tan característica como cínica: el asesinato fallido ocurre en medio de “una intensa polarización”, causada por el propio político socialdemócrata. La verdad es que todos saben que el ataque es una represalia por las posturas del gobierno de Fico frente a la guerra de Ucrania.

El hecho ocurrió en la localidad de Handlová. Robert Fico, primer ministro de Eslovaquia, iba a realizar un acto oficial en el centro cultural local. Antes de ingresar al recinto, saludó a algunos vecinos, cuando, súbitamente, un hombre lo llamó -«ven, Robo»-, apuntó un arma y disparó sobre el gobernante.

Paradójicamente, las barreras que separaban al premier de la pequeña multitud impidieron que sus guardaespaldas pudieran alcanzar al atacante, quien pudo descerrajar cinco disparos antes de ser controlado. Fico sufrió heridas en sus piernas y en el estómago y fue ingresado en estado crítico a un servicio asistencial. Luego de recibir atención de urgencia fue trasladado a un hospital más avanzado, en el que se le practicó una intervención quirúrgica.

Instantes después del atentado en Eslovaquia

Según información oficial, ha logrado salvar con vida el atentado.

Robert Fico ha sido una de las principales figuras políticas de Eslovaquia luego de la separación de Checoslovaquia en sus dos naciones componentes en 1993.

Fico dirige al partido “Dirección-Socialdemocracia” o Smer, una escisión de la colectividad continuadora del antiguo Partido Comunista, Izquierda Unida, y ha encabezado el gobierno de su país ya en dos períodos anteriores. En las pasadas elecciones de septiembre de 2023, logró formar una coalición con otro partido de centro-izquierda y un grupo nacionalista.

Pese a lo convencional, en el contexto europeo, de su orientación política, en la prensa occidental Fico es descrito como un “populista-nacionalista pro-ruso”. El motivo ha sido la postura de su gobierno de abstenerse de envíos de armamento a Ucrania. También se ha declarado en contra de un eventual despliegue de tropas en la guerra, un tópico cada vez más recurrente en las capitales europeas.

La oposición de derecha ha desplegado una campaña de periódicas manifestaciones públicas, inspiradas en las movilizaciones “pro-europeas” y “democráticas”, siguiendo el modelo que, en estos mismos días se aplica en Georgia y que tuvo, en 2014, su expresión más saliente, justamente, en Ucrania.

Sin embargo, esos esfuerzos sufrieron un importante revés en las elecciones presidenciales de hace un mes. En ellas, se impuso un aliado de Fico, Peter Pellegrini, por sobre el candidato “pro-occidental”. Ello, no obstante, sería una demostración de la “polarización” política en Eslovaquia.

Hasta ahora, distintas versiones atribuyen el atentado a un solitario asesino, escritor y guardia de seguridad, quien habría empleado su arma legalmente inscrita para efectuar el ataque.

Sin embargo, resulta difícil separar el intento de magnicidio del contexto actual. Los servicios de inteligencia y los gobiernos de varios países europeos han atizado la teoría de que la guerra de Ucrania se ha extendido a su territorio, en forma de acciones de sabotaje y operaciones de influencia política promovidas por Rusia.

En ese ambiente se ha intensificado el señalamiento público y la persecución de supuestos “aliados de Putin”, dirigido en contra de sectores que abogan por detener la escalada de la guerra.

En esa trama, tan propia del «mundo libre», el intento de asesinar a Fico cobra un tinte escabroso.