Fuera de control

Frenéticos, desordenados, hiperventilados y con impulso asesino. Se conocieron antecedentes de cómo una patrulla de la Armada asesinó a Yordan Llempi, en noviembre del año pasado en Cañete.

Así juegan, a los los soldaditos, con enemigos imaginarios en operaciones especiales imaginarias en campos de batallas imaginarios. De tanto simular guerras, se las terminan creyendo, porque no tienen nada más que hacer. El asunto es que al frente siempre tienen gente desarmada, dando pelea con palos. Estos son los «valientes soldados»: una vergüenza.

“Ya, oye, atentos, voy con fuego real, el único que puede disparar soy yo, ya, el resto, concentrado, ubicado mirando el enemigo, nadie hace ni una wea sin que lo autorice”.

Este es parte del diálogo que sostuvo el teniente Luis Videla, uno de los dos, hasta ahora, imputados por el crimen del joven comunero Yordan Llempi, de 23 años, asesinado en una emboscada militar realizada el 3 de noviembre pasado en la localidad de San Miguel, Cañete, durante el estado de excepción decretado por Piñera y en la que estaba al mando el contralmirante, Jorge Parga.

Jorge Parga, el encubridor de los asesinos

La conversación – si se puede llamar conversación al griterío de grotesco desprecio por la gente a la que deben proteger en tanto han sido depositarios del “legítimo” uso de la fuerza- es parte de las pruebas con las que cuenta la fiscalía para determinar las responsabilidades del teniente Videla y del cabo Ricardo Seguel en el crimen de Llempi.

Las conversaciones fueron extraídas de los videos de las cámaras GoPro que llevaban puestas los marinos. “Sí, yo le disparé y cayó el cul…, iba con chaleco y todo” se pavonea ante sus superiores el cabo Seguel.

Los marinos del batallón “Aldea” al que pertenecían los inculpados, llegaron a prestar apoyo a Carabineros en un procedimiento en las comunas de Cañete y Tirúa. Seguel habría disparado 53 tiros -de un total de 117- con un arma de guerra -un fusil FN-SCAR calibre 5.56 mm- de alcance de 1.300 metros

Con esa fuerza disparó a matar hacia una zona poblada, a menos de 115 metros, en la que había mujeres, niños y ancianos. Ese día murió Llempi y resultaron heridas otras tres personas, además de Claudio Porma Leviqueo.

Yordan Llempi, el joven trabajador mapuche de 23 años asesinado por los marinos

De acuerdo a la investigación de la PDI, uno de los testigos de la escena, el paco sargento primero Raúl Canales Almuna, señaló que Videla, quien dirigía operación, se “arrancó con los tarros”.

“El teniente Videla no tomó en cuenta la instrucción entregada por mi mando a fin de replegarnos al fundo San Carlos y tuve que quedarme en el camino de tierra junto a ellos, ya que este no quería retirarse del lugar…”

Canales cuenta que en un momento perdió de vista a Videla y minutos después lo vio junto a tres infantes de marina.

“Aprecié que uno de ellos disparaba como de rodilla y luego tendido en el suelo. Es decir, utilizó dos posiciones y lo hacía hacia un paradero ubicado al sur de esa posición, tomando conocimiento que los atacantes estaban cercano al corte de ruta donde estaba el árbol, cerca del paradero, pero recuerdo que los disparos fueron por instrucción de teniente Videla… de hecho, al ver esa situación ni siquiera quise dialogar con él, ya que pensé que este ‘se arrancó con los tarros’. Es decir, no me hizo caso y quiso hacer su procedimiento sin tomar en cuenta a mi persona como el más antiguo de Carabineros”, relató el paco.

El campo de batalla: un par de casas y un galpón, zona poblada con mujeres, niños y ancianos. Dispararon fusiles de guerra contra la población. Dispararon a matar.

Aquí parte del diálogo obtenidos de los videos de la cámara GoPro del teniente Videla y del cabo Seguel.

-Teniente segundo Videla: Atento, ahí están disparando los hueones… Ya conchetumare, ¿tení salva?.

-Subalterno: Sí, tengo.

Teniente segundo Videla: ¡Dale, dale, ahí, dale!

-Subalterno: Mi teniente, allá teníamos dos en visual.

Teniente segundo Videla: Dale, otro, gástalo todo.

Subalterno: No se escucha nada esa wea, de allá no se escucha nada, de allá, menos.

Teniente segundo Videla: Yo voy a hacer uso de munición, pero al suelo (sic).

Inmediatamente, Videla se dirige a los subalternos que lo acompañaban:

Teniente segundo Videla: Ya, oye, atentos, voy con fuego real, el único que puede disparar soy yo, ya, el resto, concentrado, ubicado mirando el enemigo, nadie hace ni una wea sin que lo autorice.

-Funcionario (Guti): Al agua… al agua…

Teniente segundo Videla: ¿Eso es sí o no? Indios culiaos. Guti atento, si ves algo raro o distinto con estos tiros que acabé de hacer.

-Funcionario (Guti): Recibido.

-Teniente segundo Videla: Voy de nuevo.

Nuevamente la conversación es interrumpida por un subalterno que le habla directamente a Videla.

-Subalterno: Mi Teniente, llegaron dos mujeres al dispositivo, al bloqueo, llegaron dos mujeres, parapeto…

Sargento primero Canales: Lo dejo a su libre albedrio.

-Teniente segundo Videla: Puta no, no, no… De aquí no me muevo. Con lo que estoy no voy a liberar la ruta, no voy a liberar la ruta, porque puede servir pa’ cualquier wea.

-Sargento primero Canales: Mi comandante no entiende, esa cosa si entregamos este punto vamos a estar aquí esperando que vayan pa’ allá y nos ataquen con altura.

-Teniente segundo Videla: Ganamo’, ganamo’, ganamo’ acá, le bloqueamos el sur a estos hueones, bloqueamos el flanco derecho y el izquierdo, si tengo una unidad que apoye, voy a maniobrar y voy a seguir manteniéndome acá, ¿no tienen nada en visual? Oye no muevan el móvil de esa wea, ni un puto vehículo pasa, hasta que se aburren y busquen otra (inentendible) me importa un pico si una mujer se va a morir y hayan mujeres al otro lado.

Videla prosigue. Esta vez se dirige al cabo primero Ricardo Seguel, imputado en la causa y a quien fiscalía sindica como el autor del disparo.

-Cabo segundo Seguel: Se metieron a una casa que está por ahí… pero la gente se fue arrancando (…) Los hueones andan con ametralladora toda la hueá, salieron acá.

-Sargento Cabello: ¿Sí? ¿Le dieron tranca a los hueones?

-Cabo segundo Seguel: Sí, cayó un hueón ahí, pero andaba con chaleco.

-Sargento Cabello: ¿No era un hueón de buzo negro?

-Cabo segundo Seguel: Y chaleco verde…

-Sargento Cabello: Porque de aquí se llevaron en el auto a un hueón que iba herido en un hombro.

-Cabo segundo Seguel: Ya, ese fue. Yo le disparé y cayó el culiao’. Iba con chaleco y toda la hueá.

-Sargento Cabello: Sí, ya…

-Cabo segundo Seguel: ¿Se lo llevaron las paisas? ¿Sí?

-Sargento Cabello: Sí, de aquí de la misma casa en un furgón azul, en un Suzuki.

-Cabo segundo Seguel: Ya, sí. Andaba de azul o de negro…

-Sargento Cabello: De negro.

«De azul» o «de negro» iba un hombre a encontrarse con su muerte.