¿Sustito?

No nos extraña, así son los “valientes soldados”. El ahora ex comandante en jefe del ejército, Ricardo Martínez, no se presentó esta mañana a declarar ante la ministra en visita de la Corte Marcial en el caso Milicogate, Romy Rutherfod. Parece que tiene sustito.

El perla además de ladrón y cobarde, es patudo. Quiere que lo interroguen en casita. La ministra Rutherford no accedió ante su excelencia y Martínez entonces decidió, así campante, no presentarse a declarar. Para evitarlo, a través de su abogado presentó un recurso de “reposición” para presionar a la ministra.  

Rutherford podría despachar una orden ante la PDI para mandarlo a detener. Eso se verá en la próximas horas. La defensa de Martínez, el abogado Juan Carlos Manríquez,  solicitó que sea la Corte Marcial  la que determine si se acoge el recurso de reposición. Sin embargo la Corte solo podría revisar esta solicitud a partir del próximo martes 8 de marzo.

Asustadito el valiente soldado, y picao estará. La ministra tampoco había accedido a realizar los interrogatorios para después de lo que sería la entrega de mando. Acorralado por los acontecimientos el general renunció ayer a su cargo y el anuncio lo hizo en su última cuenta pública. Allí, lloriqueo ante nadie. Pues los altos mandos de las otras ramas de las fuerzas armadas, el presidente de la República y su ministro de Defensa,  lo dejaron solo.

El militar está llamado a declarar en calidad de inculpado en la arista “pasajes y fletes” o también conocida como “agencias de turismo” en el megafraude conocido como Milicogate.

“Agencias de turismo” se llama la arista que investiga el mecanismo con el que los militares de alto rango se embucharon millones de pesos haciendo singulares movimientos en las cotizaciones y compras de pasajes por el mundo, todo en complicidad con ciertas empresas de turismo.

Se ha calculado que lo que robaron los altos mandos llega a los $6.100 millones. Esto, con antecedentes hasta el 2019. Esta es una caja de pandora que aun no se termina de abrir.