¿Son necesarios los desfiles?

Aunque algunos no lo crean, los desfiles militares no eran algo común en Chile. Eran excepcionales, y así los valoraban los ciudadanos que iban a verlo, como el de las tropas que vencieron en la guerra del Pacífico. Recién en 1915, se instaura la versión que se conoce. Lo fundamental, no era enaltecer a las fuerzas armadas, sino que recordar a las fuerzas que fueron parte de la construcción del país y que salieron del pueblo chileno, por esa razón, allí desfilaban los veteranos de 1879.

Los militares de hoy día, distan mucho de los militares que hicieron la independencia. Aquellos eran hombres comunes que luchaban por el bien y la libertad del país, no eran profesionales, la lucha contra los realistas lo era todo. En cambio, hoy creen que porque desfilan se le debe dar pleitesía, cuando hacen poco por el país, y eso fue notable en esta crisis sanitaria que pasamos. Entre ellos se dan medallas por su labor durante el toque de queda, llevan insignias que se mandan a hacer por haber estado presentes en el estado de excepción, son premiados e incluso, recibieron sueldos extras por vigilar las calles vacías. Esto sería normal, quizás en Venus, es decir, no es normal. Todos los demás trabajadores, que continuaron trabajando durante la pandemia no han recibido ni las gracias, los profesores que han trabajado en horarios extensos no han recibido ni un bono, los trabajadores de la salud ni siquiera le han dado medallas por salvar vidas, a los que se levantan diariamente, toman las micros atestadas y van a sus puestos de trabajo nadie los felicita por llegar, ni menos lo premiarán por llegar a tiempo.

Debemos de dejar las idealizaciones, los militares solo cumplen con su labor, que es para lo que les pagan. No son patriotas, no son profesionales, no son esforzados, no son los mejores. Esto queda en evidencia, cuando estos mismos militares se van como mercenarios para países como los Emiratos Árabes Unidos y otros. Solo van por el dinero, entonces, todo lo que dicen parece ser falso, sirven a cualquier país que les pague y nadie en esos países le dicen que son patriotas. Aquí, desfilan cantando que darán la vida por Chile, y luego se venden por dinero a Estados Unidos, o cualquier país del medio oriente. Algunos dirán que cada uno puede hacer lo que quiere, bien, pero que no digan que lo que hacen lo hacen por la patria.

Respecto del estado de excepción que se puso por la pandemia, deja harto que desear, pues no tuvo ninguna influencia en la limitación del virus, ni en su desarrollo, ni menos en la vacunación, fue usada políticamente, como lo fueron las fuerzas armadas y policías.

Si quieren hacer un desfile para celebrar que hemos logrado superar un obstáculo, que desfilen los estudiantes que han pasado meses sin ver a sus compañeros, que desfilen los profesores, los que recogen la basura domiciliaria, los trabajadores del campo, los pescadores, los portuarios, los micreros, los panaderos, los almaceneros, y tantos otros más que nunca pararon de trabajar durante la pandemia.

Quizás un día, otros militares hagan algo por su pueblo, en ese momento el pueblo de verdad los homenajeará. Por ahora, pueden continuar desfilando en sus cuarteles, en los malls, entregándose medallas unos a otros, desfilando sin público y que la televisión los engrandezca por lo que no han hecho.