¡No más mentiras!

La mentira se ha vuelto un tema recurrente en el país, los políticos y funcionarios del gobierno, una y otra vez, mienten. ¿Por qué lo hacen? Lo hacen porque no quieren ser descubiertos en sus “chanchullos”, en sus engaños. Es tan simple como eso.

Algún político por ahí, decía que la señora María le había dicho algo. Pura mentira. No existía la señora María, no existía el lugar, todo era una triquiñuela para que la gente lo viera cercano a los pobladores. Pura mentira. Otro político decía que llamó a un joven que fumaba marihuana, porque la madre decía que a él le haría caso. Pura mentira. A menos que haya sido en Las Condes, pura mentira. Los políticos del régimen mienten. Son puros mentirosos.

Con la mentira ocultan lo que está visible. A los hoyos en la Alameda le llamaban ”eventos”, a las armas incautadas a derechistas les llamaban “herramientas”, a las reuniones que tenían y no llevaban a ningún lado le llamaban “mesas de trabajo”, etc. Los políticos llevados a la justicia, comprobada su participación en ilícitos, declaran que son inocentes, pura mentira.

Un problema para la clase política y sus esbirros es que las personas están pendientes de lo que dicen, y pescar a un mentiroso, hoy día, es casi instantáneo a través de las redes sociales. Pese a esto, la mentira es casi compulsiva. El jefe de los pacos sale diciendo que nadie ha dicho que no quiere a los pacos, sino que quieren más pacos, según toda la gente que se acerca a él, le pide autógrafos, y lo vitorea a su paso. Puras mentiras. Su jefe, el mismo Piñera, no puede dejar de mentir, aunque da vergüenza y pena algunas veces, como en el caso que se reunió con Trump y le mostró la bandera chilena dentro de la estadounidense, un engaño que resulta humillante, o bien cuando dice que no hay presos políticos, cuando decía que estaba en guerra, cuando decía que no iba a aceptar el 10%, cuando decía que estábamos preparados para la pandemia, etc.

De sus bocas fluye una cantidad de mentiras, que ellos mismos creen que son verdades: que ganaría el rechazo, que la gente quiere su “democracia”, que se necesita de los partidos políticos, que no se vulneraron los derechos humanos, que se debe negociar, que hay que salvar al presidente, entre otras muchas falacias y engaños.

La única forma de romper con esta forma de hacer política, solo puede darse cambiándolo todo. Este sistema está basado en la ignorancia, la inmoralidad y la mentira. Mienten para ocultar sus mentiras, mienten para sentirse bien, mienten para no sentirse mentirosos.

Lo nuevo, que estamos creando debe basarse en la verdad, en la dignidad, en la justicia, en el respeto al ser humano. La mentira y el engaño deben ser desterrados, porque solo demuestran la bajeza moral de quienes la usan.