Como en Chile: centrales sindicales colombianas dejan la calle

Las centrales sindicales, entre ellas la CUT colombiana, reunidas en el Comité Nacional del Paro, anunciaron la suspensión de las movilizaciones y el camino parlamentario para conseguir las solución a las demandas levantadas desde 2020. Hace rato que se habían convertido en actores irrelevantes. El gobierno no las escuchaba, y tampoco el pueblo, que ganaba su independencia de clase al fragor de la lucha sostenida en mes y medio a lo largo del país.

El Comité Nacional del Paro anunció hoy que cesarán las movilizaciones por los nulos avances en las negociaciones con el gobierno. El 20 de julio, dijeron, enviarán al Congreso un proyecto que contenga los puntos del pliego que vienen levantando desde 2020.  Firman esta decisión la Confederación de Trabajadores de Colombia (CTC), la CUT, la CGT, la CTC, Fecode y las confederaciones de pensionados CPC y CDP.  

Francisco Maltés, presidente de la CUT, declaró: “hemos decidido hacer una interrupción temporal de las movilizaciones recurrentes que veníamos haciendo los miércoles. Esto no significa que la movilización social se pare en Colombia; continúa, porque las causas que la han generado se mantienen vigentes”. ¡Pero el pueblo colombiano está luchando en las calles todos los días, de lunes a domingo! ¡No una vez a la semana!

Claro, cómo podría Maltés determinar cuándo el pueblo debe parar.

Comité Nacional del Paro declara suspensión de sus movilizaciones

Aun así, las pretensiones de las centrales sindicales, aunque ingenuas, son ambiciosas. Creen dictar lo que el pueblo debe hacer y, de paso, lo convocan a movilizarse según sus planes. Esto sería el 20 de julio cuando presenten el proyecto en el Congreso. Además, lo invitan a bailar en un gran concierto que ya tiene nombre: “Duque no negocia”. Quizás debiera llamarse “Nadie nos escucha”…

Con esta decisión, señalan, también quieren ahorrarle al pueblo más muertos. Así lo manifestó Percy Oyola, presidente de la Confederación General del Trabajo (CGT), quien indicó que “como no hay garantías de la protesta», esperan que «el cese temporal permita salvar vidas”.

La decisión del Comité Nacional del Paro ha sido rechazada por numerosas organizaciones. El Movimiento por la Defensa de los Derechos del Pueblo (Modep), el Congreso de los Pueblos, la Coalición de Movimientos y Organizaciones Sociales de Colombia (Comosoc), ONIC, Marcha Patriótica y numerosas subdirectivas sindicales aseguraron que esto no se decidió en el Comité del Paro Nacional y que continuarán con las movilizaciones.

Colombia: el pueblo sigue en la lucha

Además, a inicios de junio, la Asamblea Nacional Popular (ANP) había expresado su rechazo a “las prácticas hegemónicas y burocráticas del Comité Nacional de Paro, que llevaron a una negociación con un gobierno genocida a espaldas de la mayoría movilizada” y urgieron al Comité a que “se asuma como un actor más y no como la dirección del paro nacional”.

Por su parte, el gobierno de Duque se muestra confiado de que, con el anuncio del Comité, cesen los bloqueos. «Los bloqueos no son una forma de protesta pacífica. Confiamos que el anuncio que se ha hecho hoy sirva para que todos los colombianos nos sigamos uniendo en la condena de todos los bloqueos y las nefastas consecuencias que producen en la salud, el empleo, la movilidad, el abastecimiento seguro, entre otros», dijo el Alto Consejero Presidencial para la Estabilización y Consolidación, Emilio Archila, según su despacho.

De pasada, Duque ha dejado claro que no volverá a sentarse a negociar con el Comité.

“No estamos invitando al comité a nada. Hemos tenido la disposición, veníamos hablando con ellos, dimos todas las garantías y ellos tomaron la decisión unilateral de suspender la interlocución con nosotros. Ahora están pensando en tomar acciones distintas, no hay necesidad de que nosotros los invitemos”, expresó Archila, al ser cuestionado sobre la posibilidad de que reanuden los diálogos con uno de los organizadores del paro.

En la suma y la resta, las centrales sindicales de Colombia se quedan sin pan ni pedazo. El gobierno les da portazo a la posibilidad de tenerlos como voceros de nada y el pueblo sabrá cobrarles, más pronto que tarde, la decisión de abandonar la lucha sostenida ya por un mes y medio.