Vamos por el 100% ¡de todo!

Hay que decirlo. Suena mejor que sacarse la lotería. ¡Hay algarabía en todos los hogares! Las familias chilenas hacen cuentas. Anticipan el destino del 10%. Pagar o alivianar la deuda del banco. Invertir en algún emprendimiento. Enfrentar la cesantía y el hambre. Los 95 votos en favor del proyecto, en plata -¡al chinchin!- son entre 1 y 4,3 millones de pesos. Una cifra nada despreciable para el bolsillo de muchos trabajadores. Y que se vuelve, el doble de valiosa cuando es la plata arrancada de los expropiadores. Porque finalmente no es plata regalada, sino plata recuperada. Esta vez los ladrones, parecen haber perdido.

De un total de 155 parlamentarios, tan sólo ¡¡25 leales a Piñera!! Una hecatombe en el Congreso que evidencia la fractura del bloque dominante. Nadie apuesta un peso por el gobierno. La crisis se precipita y la agonía se prolonga: viene el senado, el veto presidencial y el tribunal constitucional.

Actualmente, el fondo de pensiones que manejan las AFP es de aproximadamente USD$ 200.000 millones. Así, el 10% son unos USD$ 20.000 millones. De aprobarse la ley, según calculan algunos estudios, significaría un retiro de recursos del sistema que bordea los USD$ 16.800 millones. Pero el asunto no se ha realizado antes y hay que idear cómo hacerlo. Esos fondos existen sólo como capital financiero. Y ese tipo de liquidez no está dentro de las fronteras nacionales. Habría que ir a buscarlo al extranjero. Transformar esa cantidad de activos financieros en dinero líquido. Realmente, todo esto es insólito.

Las AFP son la expropiación de los fondos de pensiones. Una forma de acumulación primitiva, que permitió la creación de los grandes grupos de capitales nacionales, hoy una facción de la clase dominante. En su desarrollo, no obstante, éstos vendieron su participación al capital financiero transnacional (Aseguradoras Metlife, Principal y Sura, entre otros). Las AFP se embolsan dinero real, de los sueldos de los trabajadores y lo convierten en capital, en capital ficticio. Y ahora deberán volver ese capital ficticio en dinero real. Algo que parecía inimaginable. Lo seguro es que más de alguien hará negocios con esta operación y se agenciará las comisiones.

Hoy para el régimen ¡cualquier salida es catastrófica! Se han puesto la soga al cuello. Si retroceden habrá una respuesta popular, si continúan se atacan a sí mismos. Resultado. Sea como sea, siempre terminarán en la lona. Los trabajadores van exigir lo que es suyo. Es decir, el 100%. De todo.