¡Bye bye, Mañalich!

El panorama por el Covid-19 se ve definitivamente negro. Y no parece mejorar. Todas las estrategias del gobierno de Piñera han fracasado. Los atributos de “inoperante” y “criminal” a estas alturas son eufemismos. A los evidentes problemas mostrados durante todo el desarrollo de la crisis, se suma la denuncia realizada por el medio digital CIPER respecto al conteo de muertes producto del virus. Esta denuncia expone que el Ministerio de Salud (dirigido hasta este sábado 13 por Jaime Mañalich) manejaba dos cifras de muertos. Una para ser difundida a la población, que hasta este viernes 12 alcanzaba las 2.870 muertes, y otra que era entregada semanalmente a la Organización Mundial de la Salud, la cual supera las 5 mil muertes. Si la denuncia es efectiva, queda demostrado que además “manipulan las cifras”. Noticia vieja, dirán muchos.

El relato de los desaciertos del ex secretario de Estado da para una antología. Veamos sus declaraciones, el día 27 de enero expresó “Creemos que es posible que haya algunos casos aislados en un futuro próximo en Chile, no estimamos probable una gran epidemia durante estos meses, pero son hipótesis de trabajo. Si esto se escapa de control en el mundo, efectivamente, tenemos que pensar que va a ser un problema relevante para nuestro sistema de salud” . A la luz de los hechos, queda claro que nunca existió un trabajo previo de análisis y proyección sobre la pandemia. Desde el primer minuto sólo primó la improvisación.

Con la llegada del primer caso a inicios de marzo, con jactancia anunciaron tener una estrategia fuerte y bien pensada. Esta posición se mantuvo hasta finales de abril, cuando las cifras empeoraron drásticamente. No obstante, a mediados de ese mes, el señor Mañalich, tuvo el descaro de expresar que habían logrado aplanar la curva . Una ofensa para la inteligencia de todas y todos los chilenos. Para rematar, a finales de mayo en el matinal del canal Mega, con desfachatez reconoce que existen niveles de pobreza y hacinamiento que ni él ni el gobierno manejaban . En suma, un gobierno desconectado de la realidad, ajeno a los problemas del pueblo para quienes el drama del Covid-19 se vive más allá de las cifras.

El desenlace los retrata de cuerpo entero. No conocen del decoro. Este sábado recién pasado, en otra vuelta de tuerca, el gobierno encabezado por Sebastián Piñera, blindó a Jaime Mañalich. Como un mártir que ha dado su vida en una batalla, se fue sin responder nada, sin hacerse cargo de nada y sin mayores repercusiones. ¿Ahora? A descansar, alejado de esos pobres hacinados que no sabía que existían. Seguro tras los muros de la comodidad de su clase. Comiendo bien, calentito. A esperar que le llamen para dar cátedra como panelista en algún programa político de poca monta. Sacan cuentas alegres con demasiada anticipación. Con ingenuidad piensan que todo será como antes.

Pero el pueblo no olvida. Uno de los principales responsables políticos de los muertos que ha dejado esta pandemia en Chile es el ciudadano Jaime Mañalich. Por acción u omisión, su gestión desembocó en la muerte de cientos y miles de chilenos y chilenas. A la inmoralidad del régimen, el pueblo opondrá la moral que guía sus actos. Mañalich, Piñera, Sutil, y una larga lista de responsables de crímenes contra el pueblo, tendrán que pasar al sillón de los acusados, enfrentar las consecuencias de sus actos y recibir el castigo que merecen.